La enseña Martonela da la bienvenida al otoño y a Halloween rindiendo homenaje al ingrediente más característico de la temporada: la calabaza. La cremería-slow ha presentado en todos sus establecimientos un helado elaborado con calabaza asada a fuego lento y nueces caramelizadas, una combinación que ha cautivado a sus clientes.

Para la fabricación de este nuevo sabor, la compañía aplica su filosofía slow-cream, basada en el empleo de materias primas de calidad y de temporada para conseguir los productos más sabrosos. Por esto, ha convertido a un producto estrella del otoño en un helado cremoso y lleno de sabor que está causando sensación. La edición especial estará disponible en todos los establecimientos de la compañía hasta fin de existencias.

El propósito de Martonela es ir un paso más allá en el sector de la heladería, introduciendo un sistema de fabricación pionero que permite elaborar el helado a la vista del cliente en tan sólo quince minutos. Esto da lugar a un producto cremoso, lleno de sabor y recién hecho. Además, la compañía ha conseguido formular el género con un 25% menos de azúcar que el helado convencional y permite combinarlo con crêpes, tortitas, granizados, frappelados, trendings y cookies artesanales.

Las claves del negocio son la inversión ajustada, la alta rentabilidad, y el apoyo continuado por parte de la central, que se encarga de asesorar al franquiciado en todos los aspectos que intervienen en la puesta en marcha del espacio.

La enseña propone dos modelos de negocio diferenciados: uno en formato quiosco a partir de 9m2 con una inversión inicial desde 49.900€ y otro pensado para  locales, con una inversión desde 58.900€ (importe que no contempla los gastos derivados de la obra civil y adecuación del local). El canon de entrada para ambos es de 10.000€.